El origen cerrajero de Volmarstein se remonta al siglo XVIII. Desde 1920, BURG-WÄCHTER ha unido esa experiencia artesanal con nuevas formas de fabricar y proteger.

El cuidado de cada pieza
El trabajo manual sigue siendo parte de la producción. La precisión de quienes ensamblan y revisan las piezas acompaña a la tecnología industrial.

Personas y conocimiento
La experiencia de los equipos permite desarrollar productos para situaciones cotidianas muy distintas, desde guardar correspondencia hasta controlar un acceso.

Fabricación de precisión
Las máquinas de producción trabajan materiales como el acero inoxidable empleado en los buzones. La calidad combina procesos técnicos y atención al detalle.

De la llave al hogar conectado
Las cerraduras electrónicas y los sistemas gestionados mediante aplicaciones amplían el alcance de la seguridad mecánica. Innovar también significa hacer más cómodo el uso diario.




